Ofensiva contra dispensarios de marihuana para uso medicinal

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Están discretamente ubicados en distintos puntos de la ciudad y pasan desapercibidos por la mayoría de los transeúntes. Hay quienes fruncen el ceño al enterarse de lo que se trata y hay otros que solamente sonríen con un gesto de picardía.

Se tratan de los polémicos dispensarios de marihuana medicinal que recientemente sintieron el peso de una ordenanza del Concejo de Los Ángeles, que busca limitar el número de estos lugares en la ciudad e imponer regulaciones más estrictas a la forma en que han venido operando.

Por lo general están ubicados en "mini malls" y en calles y avenidas bastante transitadas por personas y vehículos (algunos críticos argumentan que están demasiado cerca a zonas residenciales, escuelas, parques e iglesias). Carecen, generalmente, de un rótulo que anuncie su producto y sus ventanas están polarizadas en su mayoría. Usualmente, un guardia de seguridad vigila la entrada y el ingreso es autorizado electrónicamente desde el interior. No hay entrada libre.

"¿Quéeeee? Ah, es por eso que no se puede ver nada para adentro", reaccionó Carmen Martínez, de 57 años, al enterarse que el establecimiento que tiene pintado dos banderas verdes al extremo de la entrada era uno de los lugares donde personas enfermas pueden obtener marihuana para uso medicinal.

"Droga es droga y por aquí pasan niños", agregó la originaria de México antes de ingresar a un supermercado localizado en la intersección de la Calle Tercera y la Avenida Kenmore, cerca de Kush4less, uno de los dispensarios en cuestión.

A una cuadra y media de distancia, siguiendo por la Tercera, entre las avenidas Berendo y New Hampshire, René Hernández, también de México y panadero de profesión, sonrió al saber que en el interior de Korea Town Collective hay marihuana disponible para aquellas personas que buscan una medicina alternativa para sus males.

"Un 'toque' de vez en vez no hace daño. ¿A poco usted nunca ha fumado?", dijo.

Empleados de ambos negocios declinaron dar declaraciones, al igual que representantes de otros sitios que fueron visitados durante la elaboración de esta nota.

"Ellos [el Concejo] ordenaron el cierre del 80 por ciento de estos negocios, no sabemos qué va a pasar", expresó escuetamente y a la ligera un hombre que, parado atrás de una ventana de vidrio de seguridad, contestaba el teléfono en un dispensario situado donde el Bulevar Sunset se encuentra con la Avenida Coronado en Echo Park.

Al preguntársele si el sitio iba a cerrar por la nueva ley municipal, el hombre contestó que sí, pero agregó que él no era el administrador.

En otro punto de la ciudad, en la Calle 8 y la Avenida Hoover, otro dispensario ya había cerrado sus puertas, aunque sólo temporalmente. Un guardia de seguridad era el responsable de explicarles a los clientes que llegaban sobre la situación y les informaba que el lugar reabriría sus puertas mañana sábado. Al mismo tiempo, les entregaba un cupón para un "join" gratis en la próxima visita. "Es que las leyes están cambiando", les decía.

En una votación de 9-3, el Concejo aprobó a finales de enero la ordenanza que, entre otras cosas, limita a 70 el número de dispensarios en la ciudad de Los Ángeles. Se calcula que en la ciudad existen actualmente hasta mil dispensarios. Según críticos, sólo había cuatro en el 2005, cuando las autoridades angelinas comenzaron a discutir la ley de la marihuana medicinal -casi una década después de que los votantes de California aprobaran su uso por medio de la Proposición 215.

Igualmente, la ordenanza dicta que los dispensarios estén ubicados a por lo menos mil pies de escuelas, parques, iglesias y lugares similares donde se concentran familias y menores de edad. También, tendrán que cerrar a las 8:00 de la noche, no se podrá consumir marihuana en su interior y los pacientes estarán limitados a acudir a un sólo dispensario, los cuales no podrán lucrarse con la transacción.

De acuerdo con el concejal José Huizar, quien votó a favor de la nueva ley municipal, ésta fue necesaria debido a los cientos de dispensarios que están operando ilegalmente y sin regulación en la ciudad.

"En mi distrito, residentes de Eagle Rock y El Sereno se quejaron conmigo de que estos dispensarios estaban abriendo alrededor de ellos, a pesar de que la municipalidad pasó la Ordenanza Interina de Control, que dictaba que era ilegal abrir un nuevo dispensario", señaló el Representante del Distrito 14. "Teníamos que controlar una situación fuera de control", añadió.

Huizar explicó además que el Concejo adoptó su plan de limitar a 70 el número de colectivos a través de las 35 Áreas de Planeación Comunitaria, mientras se permite que casi 154 de los 186 dispensarios que se registraron con la Ciudad antes del moratorio de noviembre del 2007 entrara en efecto, tuvieran la oportunidad de continuar operando, siempre y cuando cumplieran completamente con las regulaciones de la ordenanza.

"Nosotros estamos tratando de balancear las necesidades de la gente que verdaderamente usa la marihuana medicinal, con la necesidad de proteger nuestras comunidades de una sobre-proliferación de estos dispensarios en barrios particulares", expresó el concejal.

'Es como ir al doctor'

"Nosotros operamos legalmente. Pagamos impuestos y nos hemos reunidos con la comunidad", dijo Michael M., el administrador de Sunset Organic Center. "Estamos abiertos a lo que hacemos".

"Nosotros les pedimos a todos la licencia de conducir de California y una receta válida del doctor. Luego verificamos la información y la ponemos en un banco de datos. Cada paciente tiene su propio archivo. "No hay excepciones. Es como si fueran al doctor o al dentista. No es que alguien solamente entra y le damos marihuana", agregó. "No hay excepciones".

Seguidamente, Michael, quien pidió que sólo se utilizara la primera letra de su apellido, dio a HOY un tour del lugar, situado en un "mini mall", en el cruce del Bulevar Sunset y la Avenida Rosemount. Primeramente, Michael mostró la recepción, donde se encuentra una persona que solicita la documentación al paciente. Si es aprobada, éste ingresa a un cuarto de espera y, finalmente, al dispensario, donde presenta la recomendación del doctor, expone sus dolencias y, de acuerdo al mal que padece, se le entrega la marihuana medicinal.