¿Habla español? ¿A quién le importa?

Julián Castro, alcalde de San Antonio, Texas, y el representante federal Marco Rubio (R-FL). FOTOS GETTY

Por Rubén Navarrete

SAN DIEGO – Para muchos latinos, los conservadores tienen la reputación de ser despiadados. Ahora, algunos en la derecha están tratando de ser listos.

Ciertos conservadores están intentando divertirse revirtiendo las cosas. Lo hacen promoviendo una idea que generalmente se utiliza como arma contra los republicanos latinos —a saber, que no se puede ser auténticamente latino ni un líder latino verosímil, si no se habla español de corrido.

En el curso de las últimas décadas, los latinos de izquierda a menudo han atacado a sus colegas de derecha por no ser suficientemente latinos. Y la medida que han utilizado para determinar qué es “suficiente” es la capacidad de hablar español.

Caramba, cómo han cambiado las cosas.

¿Saben quién habla español realmente bien? El senador Marco Rubio, un republicano que a menudo es atacado por otros latinos por considerárselo un “vendido” que pone a su partido antes de su gente.

¿Y saben quién, según su propia admisión, no habla español para nada bien? El alcalde de San Antonio, Julián Castro, que pronunció el discurso principal en la Convención Nacional Demócrata.

El discurso fue un gol. Castro pronunció con autoridad un emotivo tributo a su familia, a su cultura y a su país, que estaba dirigido, claramente, a un grupo de electores que ha ayudado a elegir a los demócratas durante 50 años, pero que ha obtenido poco de vuelta. Fue la puntilla para los intentos de Mitt Romney de extender lazos hacia los latinos, por débiles que fueran.

¿Qué se suponía que debían hacer los republicanos? Tenían que responder atacando a Castro. Pero con una reputación impecable, el alcalde no les proporcionó demasiado material de trabajo.

Excepto que Castro admite que “realmente no habla español” tan bien como le gustaría hablarlo. Eso es lo que expresó a un redactor de The New York Times Magazine, que escribió su perfil en 2010.

Por algún motivo el sitio Web conservador The Daily Caller consideró que esa admisión era perjudicial —junto con el factor adicional de que Castro contrató a una mujer judía para darle clases de español. El sitio publicó un artículo señalando que aunque Castro roció su discurso con algunas palabras en español, las comparaciones con Rubio eran incompletas porque “Rubio habla español de corrido”.

Es cierto que Castro no habla español muy bien. Lo vi luchar en una reciente entrevista con María Elena Salinas, de Univisión. Cuando habla español, Castro lo dice bien y no tiene mucho acento. Pero parece faltarle vocabulario. En otras palabras, Castro no conoce suficientes palabras en español para permitirle comunicarse tan eficazmente como en inglés. Es obvio que, cuando le hacen una pregunta, piensa la respuesta en inglés y después la traduce rápidamente al español. Su mente probablemente examina velozmente la respuesta y así es como cuando trata de hablar, a veces se la traba la lengua.

A mí me pasa lo mismo. Es una historia común entre mexicano-americanos que nacieron en Estados Unidos de padres que también nacieron aquí. Quizás entendamos el español y hablemos algunas palabras pero nuestra lengua madre es el inglés.

Y no estamos solos. Según el Pew Hispanic Center, sólo el 8 por ciento de los latinos en segunda generación utiliza el español como su lengua dominante. Para la tercera generación, esa cifra cae al 2 por ciento, y casi todos los latinos son o bien bilingües o dominantes en inglés.

Durante la entrevista, Salinas preguntó a Castro si pensaba que hoy en día era necesario que los políticos hablaran español. Castro dio una respuesta diplomática, explicando que no era necesario pero que era útil y ventajoso.

Quizá una pregunta mejor hubiera sido: “¿Es necesario que los políticos latinos hablen español?”

La respuesta sigue siendo no. El hecho de que un político latino hable o no hable español no nos dice nada sobre el tipo de líder que será o sobre sus ideas.

Estoy cansado de que se utilice el español como un arma. Ésa fue una práctica tonta, infantil y contraproducente que ha sido utilizada por mucho tiempo por los liberales latinos para atacar a los conservadores latinos. Y ahora que las flechas vuelan en dirección opuesta, sigue siendo tan tonta, infantil y contraproducente como antes.

Algunos latinos hablan español de corrido y otros no hablan ni una palabra.

¿Qué importa? En mi opinión, ambos son igualmente auténticos. Ha llegado el momento de dejar de insistir en lo contrario. Sin importar en que idioma se lo comunique, éste es el mensaje que los latinos y los no-latinos deben oír y tomar en serio.

La dirección electrónica de Ruben Navarrette es ruben@rubennavarrette.com


El autor

Diario Hoy es contribuidor Vívelohoy

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