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La presidenta electa de Costa Rica, Laura Chinchilla, pertenece a la misma formación del mandatario actual Óscar Arias, del Partido de Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata), pero su mensaje dialogante y conciliador unido al hecho de ser mujer ha creado grandes esperanzas entre los costarricenses.
En su primer discurso, tras hacerse pública su aplastante victoria -suma tantos votos como sus dos principales adversarios juntos-, marcó las diferencias con el gobierno de su mentor, el premio Nobel de la Paz, Arias, al que sucederá el próximo 8 de mayo en la casa presidencial de Zapote, prometiendo "diálogo" y "transparencia".
"El diálogo tiene que convertirse en instrumento permanente para el ejercicio del poder", reiteró este lunes en el Canal 7 de televisión Chinchilla, una elegante y menuda mujer de 50 años.
Este "estilo" que de ella se espera en el ejercicio del poder contrastará con el del actual Gobierno, señala el politólogo Alberto Cortés, muy crítico con el ejecutivo de Arias.
El ambiente festivo que se respiró el domingo, pero sobre todo cuando se conoció su triunfo ya avanzada la noche, muestra las altas expectativas que ha generado su victoria en una población deseosa de soluciones a sus problemas más acuciantes.
Como las listas de espera en el seguro social, el incremento de la delincuencia que mata -sobre todo a los jóvenes- por robar un celular y la penetración del narcotráfico, las madres que no saben qué hacer con sus hijos pequeños cuando tienen que ir a trabajar, o con los mayores, los empresarios que pierden meses de su tiempo en la llamada tramitología, una burocracia paralizante.
O las infraestructuras viales obsoletas, peligrosas y saturadas o los puertos del país centroamericano que se han convertido en el principal cuello de botella para los dinámicos exportadores de Costa Rica.
A pesar de que el PLN seguirá siendo la principal fuerza en la nueva Asamblea Legislativa, sólo contará con unos 23 de los 57 diputados, a falta de los resultados definitivos, por lo que dependerá de alianzas para sacar sus proyectos adelante en un Parlamento donde un solo diputado puede bloquear un proyecto aprobado por la mayoría.
"Esto significa que el impulso de algunos de los principales proyectos de la presidenta pasarán por un proceso de negociación intenso con fuerzas políticas diversas", aseguró a la AFP el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) para Costa Rica, el socilólogo Jorge Mora.
No obstante, el resultado obtenido el domingo es "muy satisfactorio" para la presidenta electa, para sus propuestas y para ella como candidata, que le genera una buena base para negociar con esas fuerzas políticas", reconoce Mora.
La trayectoria profesional y el "sello personal" de la primera mujer que llega a la presidencia de Costa Rica pueden ser vitales para colmar las aspiraciones de los costarricenses, los más desarrollados y mejor parados de Centroamérica, una región lastrada por la violencia y las desigualdades, dice Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica.
"El país tiene cada vez más conciencia de que tiene el desarrollo a su alcance, el salto hacia un país desarrollado, eso hace que las expectativas sean mayores y las demandas mayores", confesó González. "Lo único que se necesita es un buen gobierno para llevarlo a cabo", un reto que espera, por el futuro del país, pueda cumplir la presidenta electa.
ANÁLISIS
En su primer discurso, tras hacerse pública su aplastante victoria -suma tantos votos como sus dos principales adversarios juntos-, marcó las diferencias con el gobierno de su mentor, el premio Nobel de la Paz, Arias, al que sucederá el próximo 8 de mayo en la casa presidencial de Zapote, prometiendo "diálogo" y "transparencia".
"El diálogo tiene que convertirse en instrumento permanente para el ejercicio del poder", reiteró este lunes en el Canal 7 de televisión Chinchilla, una elegante y menuda mujer de 50 años.
Este "estilo" que de ella se espera en el ejercicio del poder contrastará con el del actual Gobierno, señala el politólogo Alberto Cortés, muy crítico con el ejecutivo de Arias.
El ambiente festivo que se respiró el domingo, pero sobre todo cuando se conoció su triunfo ya avanzada la noche, muestra las altas expectativas que ha generado su victoria en una población deseosa de soluciones a sus problemas más acuciantes.
Como las listas de espera en el seguro social, el incremento de la delincuencia que mata -sobre todo a los jóvenes- por robar un celular y la penetración del narcotráfico, las madres que no saben qué hacer con sus hijos pequeños cuando tienen que ir a trabajar, o con los mayores, los empresarios que pierden meses de su tiempo en la llamada tramitología, una burocracia paralizante.
O las infraestructuras viales obsoletas, peligrosas y saturadas o los puertos del país centroamericano que se han convertido en el principal cuello de botella para los dinámicos exportadores de Costa Rica.
La oferta del diálogo
Hartos también de la polarización que creó el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos en esta legislatura, los costarricenses han apostado por su oferta de diálogo, pero no le han dado un cheque en blanco a esta especialista en seguridad, que ha fungido como ministra del ramo y de Justicia y fue vicepresidenta del actual gobierno.A pesar de que el PLN seguirá siendo la principal fuerza en la nueva Asamblea Legislativa, sólo contará con unos 23 de los 57 diputados, a falta de los resultados definitivos, por lo que dependerá de alianzas para sacar sus proyectos adelante en un Parlamento donde un solo diputado puede bloquear un proyecto aprobado por la mayoría.
"Esto significa que el impulso de algunos de los principales proyectos de la presidenta pasarán por un proceso de negociación intenso con fuerzas políticas diversas", aseguró a la AFP el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) para Costa Rica, el socilólogo Jorge Mora.
No obstante, el resultado obtenido el domingo es "muy satisfactorio" para la presidenta electa, para sus propuestas y para ella como candidata, que le genera una buena base para negociar con esas fuerzas políticas", reconoce Mora.
La trayectoria profesional y el "sello personal" de la primera mujer que llega a la presidencia de Costa Rica pueden ser vitales para colmar las aspiraciones de los costarricenses, los más desarrollados y mejor parados de Centroamérica, una región lastrada por la violencia y las desigualdades, dice Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica.
"El país tiene cada vez más conciencia de que tiene el desarrollo a su alcance, el salto hacia un país desarrollado, eso hace que las expectativas sean mayores y las demandas mayores", confesó González. "Lo único que se necesita es un buen gobierno para llevarlo a cabo", un reto que espera, por el futuro del país, pueda cumplir la presidenta electa.
ANÁLISIS

