El pueblo keniano de Obama, en vilo de nuevo ante las elecciones de EEUU

Por en EEUU 11/5/12 10:23am
Barack Obama, entonces senador federal por Illinois, durante una visita a su abuela Sarah Obama en Kenia en 2006. SIMON MAINA | ARCHIVO GETTY

Por Helen Cook

KOGELO, KENIA — El apacible pueblo keniano de Kogelo vive con expectación la recta final de la campaña electoral en EEUU, cuyo presidente, Barack Obama, cuenta en esa localidad con incondicionales seguidores que le consideran “un hijo más”.

En Kogelo, población situada a unos 60 kilómetros de las orillas del Lago Victoria, nació el padre de Obama, Barack Hussein Obama, y allí aún reside gran parte de la familia keniana del jefe de Estado demócrata.

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A pesar de que Obama no ha visitado Kogelo -ni siquiera Kenia- desde que fuera elegido primer presidente negro de la historia de Estado Unidos hace cuatro años, los lugareños hablan de su “paisano” con gran entusiasmo a un día de que los estadounidenses decidan en las urnas si renuevan su confianza en él para un nuevo mandato.

“Estamos muy orgullosos de Obama, porque es nuestro hijo. Él es de aquí, y toda Kenia está contenta porque uno de los nuestros es un presidente de un país muy lejano” dice Norbetus Onweng, un anciano residente en Kogelo que ha visto cómo, desde la elección de Obama en 2008, el desarrollo de la localidad se ha disparado.

“Desde que él es presidente, vemos muchos cambios en la zona. Como el hecho de que hayan asfaltado la carretera, que probablemente tendrá que ver con él”, afirma un Onweng sonriente, que tiene el privilegio de ser el cocinero de uno de los escasos restaurantes de Kogelo, propiedad de Malik Obama, hermanastro del mandatario.

Efectivamente, Kogelo puede presumir desde hace ya unos meses de contar con una carretera perfectamente asfaltada, transitada en gran parte por bicis, motos y, en el mejor de los casos, por automóviles cuyos conductores tienen el singular lujo de no tener que esquivar ni un solo bache, algo que sucede con escasa frecuencia en Kenia.

La victoria de Barack Obama en 2008 fue de tal importancia para Kogelo que pocos días después la electricidad llegó a este típico pueblo africano, de abundante vegetación y fértiles campos, en el que la mayoría de sus habitantes se gana la vida modestamente gracias a los alimentos que ellos mismos cultivan.

Esa es otra de las razones por las que los kogelanos sienten gran afecto por la familia Obama, encabezada por la que el mandatario considera su abuela, Sarah Obama, tercera esposa del abuelo paterno del actual inquilino de la Casa Blanca.

“Es una familia cercana y amable”, asegura James Jura, un mecánico que arregla bicicletas en el centro del pueblo, donde se concentra una decena de comercios.

“Además, mi negocio ha mejorado porque ahora puedo trabajar más horas, ya que no tengo que cerrar al atardecer porque tenemos luz en la calle”, explica Jura mientras atiende a uno de sus clientes.

En previsión de un triunfo de Obama ante su rival republicano, Mitt Romney, su “abuela” keniana, conocida como “Mama Sarah”, cuenta con medidas de seguridad que la protegen de una posible avalancha de periodistas, como la que tuvo que soportar en 2008.

Pese a su avanzada edad, “Mama Sarah” —muy reacia hoy día a atender a los medios de comunicación— no dudó en viajar a EEUU en 2008 para asistir a la investidura de su “nieto” como presidente, y le regaló una lanza y un escudo de la etnia luo, a la que pertenece.

Entre los miembros de la familia Obama que aún viven en Kogelo, destaca también Malik Obama, hermanastro de Barack Obama, ambos hijos del mismo padre, Barack Hussein Obama, un importante economista que trabajaba para el Gobierno de Kenia.

En apoyo de la candidatura electoral de Barack, Malik ha organizado un torneo de fútbol, bautizado como “El Gran Día de Obama”, en el que participaron el pasado domingo equipos de todo el distrito de Siaya, donde está el pueblo, y con el que se celebró el cuarto aniversario de la victoria de su hermanastro.

“Está claro que todo el desarrollo de la zona es por Obama”, dice Malik Obama en el pulcro despacho de su flamante “centro recreativo”, construido a la entrada de Kogelo y en el que, junto a la bandera keniana, ondea una impecable insignia estadounidense.

“Si no fuera por él, esta zona aún estaría pudriéndose en la pobreza”, insiste Malik, al subrayar que la gente de Kogelo y del distrito de Siaya en general, una olvidada zona de Kenia hasta 2008, ha cambiado por completo gracias al tirón de Obama.

“La gente de la zona —asegura, muy satisfecho, el hermanastro— se ha visto inspirada por la elección de Obama y por todo el desarrollo que ha propiciado aquí. Ahora sienten que hay posibilidades, tienen esperanza”.

Aunque se ha mitigado un poco la “Obamanía” que invadió el pueblo hace cuatro años, esa “esperanza” que menciona Malik es la que los kogelanos tienen depositada en la reelección de su hijo predilecto.

Porque en Kogelo sigue vigente el famoso lema electoral de Obama en 2008: “Yes, we can”.